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domingo, 6 de julio de 2014

Cenando con las amigas


Siempre me ha hecho gracia la cara de asombro de los hombres, cuando les decimos que nos vamos a cenar, con nuestras amigas.

¡Y es que hay que aprovechar, mientras ellos están entretenidos con el fútbol, y se puede reservar sin problemas en cualquier restaurante!

En cuanto a la cena y los temas de las charlas, pues los habituales, es decir, un poco de todo: hijos, maridos, familia, hombres, mujeres, cotilleos eróticos diversos  (como lo que le ocurrió a una de las amigas, una noche de sábado, sabadete, mientras "jugaba a Las 50 sombras de Grey" con su marido)
Y es que como ya dije en otro post, el don de la inoportunidad está muy extendido.
;-)

Finalmente, también comentamos novelas leídas recientemente, como In Vino Veritas, y es que una de nosotras imaginaba a la protagonista, la inspectora Anne Oteiza, metida en líos y escenas mucho más eróticas de las que se producen en la novela.
Lo que ocurre, es que, a partir de ahí, comenzamos a divagar, partiendo de esa idea original, y las divertidas tramas alternativas, que terminamos creando entre todas, quedaron mas o menos así. 

Versión primera, pues fue la que obtuvo más votos: 
  • Uno de los implicados en la trama criminal de la novela, era el dueño de uno de los Chateaux visitados por la inspectora protagonista de la historia. Y así, y en el transcurso de su investigación, Anne vuelve sola (¡fundamental este aspecto!) a visitar al dueño, un agradable anciano, ya que algo no le cuadra en la historia que éste le contó en su anterior visita.
  • El dueño del Chateaux, en un momento de la conversación, le ofrece a Anne una copa de vino de sus bodegas, y en el que ha vertido un potente somnifero.
  • Cuando al cabo de unas horas, nuestra protagonista se despierta... ¡tacháaan! ... está en los sótanos del Chateaux, atada, desnuda, y a punto de ser la ofrenda humana para el sacrificio de un ritual de la secta satánica que él dirige.

Y las versiones alternativas, que obtuvieron menos votos, son éstas:
  • Christine estaba implicada en la trama criminal y así, y en el transcurso de su investigación, Anne vuelve sola (¡de nuevo fundamental este aspecto!) a visitarla, ya que algo no le cuadra en la historia que ésta le contó en su anterior charla.
  • Christine, en un momento de la conversación, le ofrece a Anne una copa de vino, en el que ha vertido un potente somnifero.
  • Cuando al cabo de unas horas, nuestra protagonista se despierta... ¡tacháaan! ... está en un sótano, atada, desnuda, y a punto de ser la protagonista de una peli snuff, razón por la cual, y mientras estaba inconsciente por el somnifero, y además de desnudarla completamente, Christine le ha puesto unos botines de tacón muy sexies (a sus clientes les gusta ese detalle), y tras atarla, comienza a cubrir todo su cuerpo de aceite perfumado, para que su piel salga brillante, en la película de la que va a ser la involuntaria protagonista.


  • Christine estaba implicada en la trama criminal (en este detalle coincidíamos varias) y así, y en el transcurso de su investigación, Anne vuelve sola (¡de nuevo fundamental este aspecto!) a visitarla, ya que algo no le cuadra en la historia que ésta le contó en su anterior charla.
  • Christine, en un momento de la conversación, le ofrece a Anne una copa de vino, en el que ha vertido un potente somnifero (o sea, hasta ahí todo igual)
  • Cuando nuestra protagonista se despierta... ¡tacháaan! ... está desnuda y sujeta mediante grilletes, en el sótano en el que Christine tortura a sus víctimas, y a punto de ser la próxima protagonista de una peli snuff BDSM.

 ¡Desde luego,  lo que no nos falta es imaginación calenturienta!

En lo que no hubo acuerdo fue en cual de los protagonistas secundarios, Édouard,   Christine, o el anciano propietario del Chateaux, salvaban a la protagonista, ya que dependiendo de la versión y del enfoque de la historia (hetero o lesbi), se desprende el posible final de la historia (con quién se queda Anne), y  ya se sabe que los colores se hicieron para los gustos.


;-)

viernes, 27 de junio de 2014

In Vino Veritas o La Verdad está en el Vino

Acabo de terminar de leer la novela In Vino Veritas  (En el vino está la verdad), de  Virginia Gasull, y que protagoniza la inspectora Anne Oteiza, de la Brigada de Patrimonio Histórico.

 
Se trata de una mezcla de novelas policíaca y romántica, que me ha encantado.

Y es que combina buena trama (basada en la historia europea de la primera mitad del siglo XX), misterio, romance y  tensión sexual, inicialmente no resuelta, aunque finalmente sí (en un par de escenas de alcoba, subiditas de tono, como, por ejemplo, la que protagonizan Anne y Édouard en el capítulo 28).

Además (y es otra de las cosas que me han gustado en la novela) nos ofrece un cursillo acelerado de enología , historia de vinos de Burdeos, y técnica de cata (de vino, por supuesto)   ;-)  , y es que se nota que la autora ha hecho varios cursos de estas materias.

Así mismo se nota que es una experta sexóloga  (os dejo que lo descubráis en esas escenas de alcoba que decía antes) .

Una amiga que también ha leído la novela, para las futuras aventuras de la inspectora Oteiza  (pues la novela da la sensación de ser la primera de una serie, por algunos flecos y líneas argumentales que quedan abiertas), intuye posibles escenas eróticas de otra índole (por ejemplo BDSM), como la que se insinua en la fiesta-orgía privada
Incluso, basándose en un comentario de la protagonista en el capítulo 39, intuye escenas lésbicas, y hasta pone el ejemplo de cómo seguiría encajando toda la trama, haciendo lo que denomina, el "swap" (intercambio entre sí) de los protagonistas secundarios, Édouard por Christine, y viceversa.


Me ha hecho gracia imaginar esa nueva versión "alternativa lesbos" de la historia, aunque creo que sería un poco exagerada, pero, eso sí, he de reconocer que en la versión "original", bien podrían Anne y Christine, haber terminado su sesión de running, desnudas, recién duchadas, "cabalgando en la pradera", y hablando de sus preferencias en asuntos de sexo y vinos!
;-)

En cualquier caso, lo ya dicho: una novela romántico-policíaca muy entretenida y recomendable, de esas que se leen de tirón, y que además, en formato electrónico, tiene un precio súper-asequible.

Así pues, indispensable para llevársela en el eBook en las vacaciones de verano, ahora que éstas se van acercando.

PD: También me ha encantado el dibujo de la portada de la novela, y que ha sido realizado por la ilustradora Aitziber Alonso

domingo, 4 de mayo de 2014

Las astillas de Yavé

En las modas, siempre están las marcas originales que las crean, y las “inspiradas en". Y creo que Cate Maynes ha creado una moda: la de las detectives privadas, ex policías, solitarias, y con una borrascosa vida sentimental.
Y todo esto viene a cuento, de que durante este pasado puente de mayo, he leído la novela titulada Las astillas de Yavé, del escritor asturiano Rodolfo Martínez, y cuya protagonista, Viola Mercante,  tiene un aire que recuerda a Cate Maynes, ya que también es una ex policía, que ahora trabaja como detective privada, vive sola, y tiene una complicada vida amorosa, y gustos bisex.

Eso sí, Cate y Viola (V.) tienen diferencias, y una de las fundamentales, es que V. carece del sarcástico sentido del humor de Cate.
Y volviendo a Las Astillas de Yavé, diré que se trata de una novela de ficción, fantasía y misterio, en la que hay peligrosos seres de otra dimensión, extrañas sectas que controlan mentalmente a los habitantes de una ciudad (que recuerda a la Gijón natal de Rodolfo Martínez), y que tiene también algunos pasajes de gran carga erótica, como por ejemplo, cuando Viola Mercante se ve obligada por las circunstancias del caso, a participar en la madre de todas las orgías que han sido y serán, para tratar de salvar al mundo (en sentido literal).

Ya sé que alguien podría pensar, que ya es casualidad, que compre una novela, y la protagonista se vea metida en una orgía de las que hacen época, pero sí, aunque parezca raro, que conste que compré la novela, porque me pareció interesante la sinopsis de la cubierta posterior (una detective privada seductora, bisexual, deslenguada y de complicada vida sentimental), pero desconocía, pues en la sinopsis no se indicaba, que en la historia habría una orgía, en la que participaba la protagonista, pero ya que estamos, diré que Rodolfo Matrtínez, nos relata la participación de V. en la orgía, de una manera, que ni de lejos es comparable a como Clara Asunción García cuenta las aventuras amorosas de Cate.
Y es que se nota, que la escena la ha escrito un hombre, pues nos muestra a V. como una hembra utilizada por los machos que la rodean, y más concretamente...

...Estando ya V. completamente desnuda, avanzó hacia donde está teniendo lugar la gran orgía y entonces…

De entre la maraña de cuerpos desnudos, salió un brazo en mi dirección….
Luego la cosa se va calentando, y nos cuenta que...   “¿Quién era Blackwood, me preguntaba a mí misma, mientras cambiaba de postura para permitir una penetración más cómoda”,  y que algo más insistía, en entrar entre mis nalgas”, terminando con un “alguien tomó mi cabeza, y obediente, abrí la boca. Y pensé, mientras lamía, chupaba, y mordisqueaba, y  finalmente, algo estalló en mi boca. Tosí, tragué y escupí, y antes de que pudiera morder, aquello salió flacido de mi, y su propietario se desplomó sobre otro cuerpo”.
Y finalmente “todo cuanto era escapó de mí, en un grito de éxtasis", cuando comienzan a venirle, uno tras otro, los orgasmos.

Claro, que tras eso, y como V. es mujer de armas tomar, nos dice que “Gritando salí corriendo hacia donde estaba mi ropa, pero no sólo la ropa. Todavía gritando me volví, llevando una pistola en la mano. Disparé y  a penas pude contener un orgasmo cuando una cabeza de matón  reventó como una fruta madura".
En cualquier caso, me ha encantado esta novela de fantasía y misterio, y su trama me ha parecido muy entretenida (es una novela de esas, que se lee de tirón).
Añadiré además, que me ha parecido todo un descubrimiento Viola Mercante, ex policía, detective privada, mujer de complicada vida sentimental, y, nunca mejor dicho, "de armas tomar", de la cual, y por lo que deja entrever Rodolfo Martínez en los Agradecimientos del final de la novela, volveremos a tener noticias.

Smile

domingo, 27 de abril de 2014

El club de lectura de la empresa X

El día de Sant Jordi que acabamos de celebrar, me ha recordado que en una de las empresas en las que trabajé el pasado año, había lo que podríamos llamar un club de lectura femenino, cuyo tema favorito eran los libros eróticos.
Una mañana, a la hora del desayuno, coincidí en la cafetería del edificio con dos de las "socias del club", y posiblemente de las más activas, y hablando, hablando, y supongo que para validar si mi nivel era aceptable para formar parte de su club, me preguntaron por una novela erótico-romántica que hubiese leido recientemente, pero que NO fuese el súper-famoso y conocido, Las 50 sombras de Grey.

¡Menos mal que días antes había estado ojeando en Amazon, novelas de ese género!  

Wallbanger, de Alice Clayton, les solté y me quedé tan fresca.

Por supuesto, al llegar a casa, a comprarlo inmediatamente en formato electrónico, para leerlo rápidamente, ya que como se les ocurriese interrogarme de nuevo, acerca de esa novelita...

He de decir que la novela, además de erótica, es divertida, y la trama (convenientemente actualizada) recuerda a la fantástica comedia Confidencias de medianoche, protagonizada por Rock Hudson y Doris Day, y en la cual, los dos protagonistas comparten la línea telefónica, lo cual hace que cada vez que la protagonista quiere usar el teléfono, tenga que escuchar las amorosas conversaciones del protagonista, con alguna de sus diversas amantes.

En esta novela, y al igual que en la película, ella es una responsable y solitaria diseñadora, y él un "Sr. Juergas Nocturnas", que "comparten pared" de los respectivos dormitorios de sus apartamentos, pero ella no puede dormir, ya que cada madrugada tiene que escuchar los golpes en la pared (que de ahí el nombre de la novela) del cabecero de la cama de él, y el inconfundible sonido de los cachetes dados en el trasero de las amantes que gritan que han sido una "niña muy mala", sus risitas, sus "así ...asiií... sigue, por Dios, no pares ahoraaa" y los gemidos orgásmicos finales de ambos (la amante de esa noche, y el Sr. Juergas Nocturnas).
Y aunque una noche (o una tarde, que las siestas también tienen su aquel) de cabeceros de la cama golpeando la pared (wallbanging), de inconfundibles sonidos de palmadas en el trasero, y de gemidos orgásmicos la puede tener cualquiera, y se puede comprender, ¡vaya tortura psicológica que tiene que ser aguantar eso cada noche, como le ocurre a la protagonista de la novela!



:-)

En cualquier caso, ya podéis imaginaros el resto de la trama, y además, y eso era lo más importante en su momento, creo que superé "la prueba de ingreso" al Club de Lectura (erótica).


;-)

viernes, 24 de agosto de 2012

Crítica literaria (de novelas eróticas)

Como dije hace días, estas pasadas vacaciones, he leído un par de novelas policiaco-eróticas, por llamarlas de alguna manera, tituladas: Amor envenenado  y  Política criminal, escritas por Joaquín Llorens, y de las cuales, tal y como se indica en sus títulos completos, Beatriz, la protagonista, es una investigadora licenciosa, aunque creo que calificarla de lujuriosa, hubiese sido bastante más adecuado.

Y es que a Bea, "le van la carne y el pescado", y tiene sesiones de sexo, tanto con hombres como con mujeres, juntos o por separado (¡vaya orgías las que se monta la protagonista!), y, a modo de ejemplo, casi al final (paginas 282 y 283) de la novela  Amor envenenado, nos cuentan, con todo lujo de detalles, como tras la cena con los dos hombres que le han ayudado a resolver el caso, Beatriz organiza con ellos, una sesión de sexo salvaje (un trío), en la cual, y a petición propia, le hacen la postura de "La pularda al Grill", es decir, que la "empalan" simultáneamente por delante y por detrás (y cuando digo por detrás, quiero decir "por detrás"), tal y como si fuese una pularda encajada en los anclajes del asador giratorio del horno.


Pero es que, además, tanto glamour y tanto detalle en la novela, para explicarnos, como antes de su cita con ellos dos, Bea se prepara, yendo a la peluquería del hotel en el que se aloja, a peinarse y hacerse la manicura, tras lo cual, sube de nuevo a su habitación, donde se maquilla y se pinta los labios con un Lip Gloss de Shiseido,color Burdeos, a juego con las uñas, se viste con un minúsculo tanga, en transparencias negras, y un corsé, ambos de la marca Frederick's of Hollywood, pantalón negro y chaqueta a juego de Versace, sandalias de tacón, marca Guess, y se perfuma con Déclaration (de Cartier), para terminar contándonos, cómo le llama la atención, al que "le mete el mango por detrás", que en esa penetración no hubiese la resistencia que él se esperaba, cosa que atribuye, a que ella estaba tan caliente como él.

Por esto, y a diferencia de otras investigadoras privadas de las que, recientemente, he leído sus aventuras, el personaje de Bea (¿una casualidad que el autor la haya bautizado como Beatriz, la mujer ideal soñada por Dante Alighieri?) no es demasiado creíble, pues no encaja con el comportamiento de una mujer, y más si, tal y como la describe el autor, es inteligente, culta, y sofisticada,  pero supongo que se trata de la forma en que el autor trata de distinguir, mediante el toque erótico, y sus gustos de alcoba, descritos con lenguaje explícito, a su personaje Bea, del resto de investigadoras de las novelas negras.

Y por cierto, y volviendo de nuevo a la novela, el autor comete un pequeño "fallo de raccord", como se dice en el cine, pues nos indica, cuando Bea se retira un momento para "ponerse cómoda", que antes de cenar iba vestida con un pantalón negro y una chaqueta de Versace, pero tras salir "cambiada" del dormitorio (léase, en pelota picada, y decidida a comenzar la posturita de "la pularda al grill")  nos dice que se ha quitado la chaqueta y la falda.
¿¿??  ¿Pero no habíamos quedado en que llevaba puesto un pantalón de Versace?

Y es que puede que, en esas circunstancias, un hombre no se fije en esos detalles (que si antes de despelotarnos, llevábamos una falda o un pantalón), pero nosotras, sí que nos fijamos.
:-)

Eso sí, la trama de las aventuras está bien urdida, y me ha parecido especialmente graciosa y clarividente, respecto de lo que luego vendría -la novela se publicó en 2011-,  Política Criminal, con una trama basada en las las ideas de los "indignados" y sus propuestas de reformas de la democracia española, amenazando a promotores inmobiliarios, e introducendo el tema del "Génova-Watergate" (el caso Interligare) de las escuchas ilegales que le realizaron al PP en su sede de la calle Génova de Madrid -ver página 118 de la novela-, y que ha estallado ahora, en el verano del 2012.

En cualquier caso, y salvo el tema acerca de la protagonista (la cual parece una mezcla de Victoria's Secret Angel, Lara Croft , los ángeles de Charlie y Emmanuelle), las tramas de ambas novelas están bien, o muy bien (caso de Política Criminal), y por ello, os las recomiendo a los/as aficionados/as al género negro, y más si éste, les gusta "picante".

domingo, 8 de julio de 2012

Facebook, y lo que la gente sigue contando acerca de su vida

Aunque poco a poco, la gente va siendo consciente de los peligros que tiene el contar en Facebook, "vida y milagros", gustos (en algunos casos, privados), etc, creo que, en ese portal, aún se explican, y se publican fotos, que no se deberían.

Vamos, que una cosa es que, tras haber leído Cincuenta sombras de Grey veas muy sugerente el BDSM, y otra es digas en tu perfil de Facebook que "Me gusta" la WEB de Someteme, y, finalmente, otra, completamente distinta, es que pongas fotos, de cómo te pones para practicarlo



Parece obvio, ¿verdad?, pues hay quien aún no se ha dado cuenta de las diferencias existentes.

:-)

jueves, 21 de junio de 2012

Novelas eróticas de lenguaje explícito

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Prólogo del 30/noviembre/2014: Ya está publicada la nueva aventura de Cate Maynes, titulada Los hilos del destino.
Dicho lo cual, volvamos al post, propiamente dicho.
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Como ya dije hace tiempo, reconozco que me gusta la literatura erótica, y mis amigas lo saben, y por ello, y por aquel dicho de que "haz fama y échate a dormir", también me dejan y regalan novelas de este género.

La última que me ha regalado una de ellas, es la novela negra titulada El primer caso de Cate Maynes, de la escritora española Clara Asunción García.

Antes que nada, he de decir, que a esa amiga, "le va la carne y el pescado", y puede que por ello, la protagonista de la historia, sea una investigadora privada, con tendencias sexuales lésbicas.
La novela es entretenida, tiene intriga (como toda novela negra que se precie), sentido del humor, una romántica historia de amor de la protagonista, y unas escenas de sexo lésbico, relatadas con lenguaje explícito, que cortan el aliento.


Para que veamos de lo que hablo, creo que lo mejor será que copie un fragmento, sacado de las primeras páginas del libro (página 19):

-Ve a esa mesita, tercer cajón- señaló la mesa junto al lado izquierdo de la cama.
Oh, bueno, vale, lo que ella quiera. Me precipité hacia el mueble y abrí el cajón indicado. Joder, un arnés de cincha negra y hebillas plateadas con un falo de goma de tamaño medio descansando envuelto sobre una tela blanca. Me gustó el detalle de que contara con el adminículo correspondiente que se encajaría en mi sexo.
Lo cogí y me acerqué a ella, que se había sentado en la cama. Me sonrió y me hizo un gesto para que me acercara. Con mano experta, sujetó el arnés a mi cadera, y encajó el falo en mi sexo. Gemí anticipadamente. Ella tiró de mi, para ponerme a su altura y besarme. Fue un beso largo, sensual, sin la precipitación que habíamos tenido antes. Acarició mi nuca despacio. Sabía, oh sí, sabía muy bien como besar, era toda una experta. Se separó y susurro, muy, muy bajito, "Fóllame Cate" y yo, desde luego, la obedecí.
....
Ella misma se dio la vuelta, abriéndose de piernas y exponiéndose, con las rodillas en el suelo, y el cuerpo sobre la cama. Jugué un poco con su sexo, acariciándolo de arriba abajo, muy despacio y me dejé caer sobre ella, apoyando todo mi peso.
-¿Por dónde?- le susurré al oído.
Ella se removió inquieta y me miró con ojos nublados por la excitación. Tenía saliva en la comisura de los labios y me incliné para lamérsela.
-Delante- dijo, de un modo apenas inteligible,   -Lento, rápido-.
No era una contradicción, sabía qué era lo que quería.
La besé y ella gruñó impaciente. No la haría esperar más.
Me situé a su espalda, la acaricié un poco más y le metí el falo, mientras la sujetaba por un hombro. La pieza entró poco a poco, y después la metí de golpe. Micaela estaba completamente húmeda. Empecé a empujar de forma rítmica. Lento al principio, rápido después, hasta que se corrió. Mientras ella se estremecía bajo los estertores del orgasmo, me quité el arnés y empecé a masturbarme, mirándola. Ella se volvió y acercó su boca a mi sexo. Me lamió y metió la lengua, hasta que me corrí con ella dentro. Después la empujé sobre la cama y nos quedamos quietas, abrazadas, hasta que todo rastro de lujuria se fue evaporando de nuestros poros.

¡¡Ufff!! Eso es lo que, ésta que suscribe, llama una magistral lección de literatura erótica, de ardiente (al rojo vivo) y explícito lenguaje sexual, impartida por Clara Asunción García.

Y para cuando nos volvamos a ver, en la próxima cena de verano, le tendré que reconocer, que la novela me ha gustado mucho, pero que ésta que suscribe, en temas de alcoba, "sigue prefiriendo la carne", y lo que ella, en alguna que otra ocasión, nos ha dicho durante las cenas de amigas, de que no se puede saber si algo no te gusta, salvo que lo pruebes, al menos una vez ... pues... como que no me veo preparada para ciertas pruebas.
;-)

PD del 23/junio/2013:  Clara Asunción García, la autora de la novela que he comentado, ha tenido el detalle de dejarme un comentario en este post. 
No me lo podía creer cuando, después de tantos meses sin actualizar este blog (que reconozco que lo tengo medio abandonado), en mi gestor de correos electrónicos, apareció un aviso de comentario recibido, y a la espera de ser publicado.
¡Muchas gracias Clara!
Espero que, en breve, podamos volver a disfrutar con otro caso de la detective privada Cate Maynes 
(y ¿por qué no decirlo? con alguna de sus tórridas escenas de amor).

;-)